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SUCEDIÓ EN VALLADOLID

 

VALLADOLID EN 1863

Vista General de Valladolid - Foto J. Laurent

 

Ha llegado a mis manos la "Guía del Viajero en Valladolid" editada por la imprenta de F.M. Perillán en 1863, arreglada, según consta,  por I.M.B, y me ha llamado la atención que, al igual que las guías actuales habla de los monumentos más importantes, pero también aporta un gran número de datos que nos ayuda a saber como era la ciudad y la vida en ella en ese año.

 

Hagamos un repaso de como era Valladolid en 1863, hace solo 155 años.

 

El censo realizado ese año reflejaba que "la población de Valladolid asciende a 9.268 vecinos y 43.361 almas". También indica que la "circunferencia", el terreno de la ciudad, era mayor que el que necesitaban sus habitantes, por lo que había solares convertidos en corrales sin utilizar y terrenos sin aprovechamiento, y nos cuenta que:

 

"Rodean la ciudad unas débiles tapias, cuyo perímetro puede apreciarse en 34.480 pies, ó sean siete millas, y sus mayores distancias de un extremo á otro desde la puerta de Santa Clara á la del Príncipe Alfonso que mide sobre 9.500 pies, y desde la de Tudela á la del Puente Mayor, que tiene 7.990 pies. En su recinto se pueden considerar unas 3.100 casas, que forman una anchurosa plaza de 132,5 metros de larga por 85 de ancha, 23 plazuelas, 186 calles y 9 corrales".

 

Puerta del Puente Mayor

Litografía de Benoist de la serie “Vieille Castille” publicada en París en el siglo XIX

 

En esa tapia o cerca de la que habla, la ciudad todavía tenía puertas: la Puerta del Carmen o de Madrid, en el actual Paseo de Zorrilla; la Puerta del Puente Mayor; la de Santa Clara y la de Tudela, en la actual plaza Circular. Y los "Portillos" del Prado en la entonces explanada de San Pedro; el de la Pólvora en la calle Renedo; el de la Merced en la calle Labradores; el de Balboa al terminar la calle de las Once Casas (hoy primer tramo de Tirso de Molina); y el del Príncipe Alfonso en el Campo de Marte (actual Plaza Zorrilla).

 

A finales de los años 40 del siglo XIX, se había comenzado  a acometer la obra para cubrir el lecho del río Esgueva en el ramal norte, desde la calle Paraíso hasta su desembocadura, construyendo muros de piedra con bóvedas de ladrillo, sobre las que nacieron nuevas calles y plazas, con el río por debajo.

 

Nos habla de las profesiones y negocios del momento, algunas hoy nos pueden resultar curiosas como: diamantistas, molinos de chocolate y pastas para sopa, manguiteros, químicos quita-manchas, carboneros ambulantes, bordadores colchoneros, latoneros, lapidarios, cereros, caldereros, cepilleros, espaderos, paragüeros, etc

 

Del comercio, además de los puestos de venta que se montaban en la Plaza Mayor y otros lugares, nos cuenta que había tiendas lujosas de todas clases: de géneros de seda, sombreros, estampas, perfumes, despachos públicos de cerveza y de vinos generosos, coches de caballos de lujo de alquiler, etc. La Aduana se encontraba en el edificio de la Administración de Hacienda pública, situado en la corredera de San Pablo (calle de las Angustias).

 

Puestos de Venta en la Plaza Mayor en 1866

 

De la industria, destacar que desde la llegada del ramal sur del Canal de Castilla a Valladolid en 1835, se habían creado alrededor de la dársena y junto al Pisuerga fábricas de harina como La Flor del Pisuerga, La Palentina, La Perla o La Providencia, otras textiles y siderúrgicas que habían dado a la ciudad un nuevo auge económico y que marcarían el futuro desarrollo de la ciudad.

 

Correos estaba en la plaza de los Arces y había 9 buzones repartidos por la ciudad. Solo había dos administraciones de lotería la principal en los portales de Panecillos nº 1 (hoy Matías Sangrador), y otra que dependía de esta en la calle Santiago nº 16.

 

Los cuarteles más importantes que había en la ciudad eran:

El de la Merced, situado en la plaza y hoy calle del mismo nombre, antiguo convento de la Merced Calzada, reconvertido en cuartel con capacidad para 450 hombres y 400 caballos; el de San Ambrosio situado en la calle del Salvador (hoy Santuario), antiguo colegio de los jesuitas era utilizado como cuartel para 400 hombres; el cuartel de San Benito situado en el antiguo convento, con capacidad para 1.400 soldados y 200 caballos y también albergaba las prisiones militares; y el cuartel de Cazalla situado en la calle del famoso doctor, en un edificio que formó parte del colegio de San Ignacio y con capacidad para 140 hombres y 200 caballos.

 

El colegio de San Ambrosio, en la hoy calle Santuario, cuando ya era cuartel

 

La Academia de Caballería estaba situada en el famoso Octógono del incipiente Paseo de Zorrilla, edificio construido en 1850 para Presidio, aunque nunca llegó a serlo, y ocupado por el arma de Caballería en 1852.

 

Foto AMVA - Archivo Municipal de Valladolid

 

El Gobierno Civil se encontraba en el Colegio de San Gregorio, el Militar en la Capitanía, la Guardia Municipal estaba formada por un jefe, un segundo y 23 guardias, y la Guardia Civil tenía su cuartel en la calle de la Orden.

 

Los serenos, aquellos señores que vigilaban la noche y abrían los portales a los vecinos, habían sido creados en 1835, y en ese año de 1863  eran cuatro cabos y 30 serenos pagados todos por el Ayuntamiento.

 

El Ayuntamiento tal como era en 1863 - Foto J. Laurent

 

Como no había otro medio, en caso de incendio eran las campanas de las iglesias las que se encargaban de dar el aviso para que la gente acudiera a sofocarlo, y para no confundir el lugar del suceso, cada iglesia tenía un número determinado de campanadas de aviso así, si era la zona de la Catedral se daba 1 campanada, La Magdalena 2, La Antigua 3, San Martín 4, San Miguel 5, San Esteban 6, San Juan 7, San Pedro 8, San Andrés 9, San Nicolás 10, San Lorenzo 11, Santiago 12, el Salvador 13 y San Ildefonso 14. "En la parroquia donde es el fuego se voltea la campana mayor, y en las demás, después de tocar cinco minutos al vuelo, se da el número de campanadas que indican dónde es el incendio".

 

Había un Presidio, ubicado en el antiguo Monasterio de Nuestra Señora de Prado y dos cárceles; la de la Audiencia y del partido junto a la Capitanía General de Castilla la Vieja, situada en la entonces plaza y hoy calle Chancillería, y la cárcel Municipal, antes de Galera para mujeres, que estaba en la calle San Lorenzo, en el edificio que había sido la Casa de la Moneda.

 

Cárcel de la Audiencia, hoy biblioteca, en la calle Chancillería

 

Los alumnos iban, además de las escuelas públicas de párvulos, a los colegios de Niñas Huérfanas en la plaza Zorrilla, de los Ingleses, de los Filipinos, de las Salesas en Las Francesas actuales, de San Nicolás en la calle Torrecilla, de la Providencia en la Acera Recoletos, y al Colegio Militar de Caballería.

 

Conventos muchos, además de los que siguen existiendo, estaban los desaparecidos de las Comendadoras de Santa Cruz en Las Francesas, el del Corpus Christi en el Campo Grande, el de San Felipe de la Penitencia en la actual Plaza España esquina Panaderos, el de Jesús y María en la Acera Recoletos, el de La Laura en el Paseo Filipinos, y el de Sancti Spiritus en el Paseo de Zorrilla y en la calle del mismo nombre. E iglesias, las actuales más la de la Pasión (hoy sala de exposiciones), la de San Esteban en la calle Alonso Pesquera, la de San Ildefonso, la de San Antón y los oratorios de Nuestra Señora del Val y el del Rosarillo.

 

Convento de San Felipe de la Penitencia en la actual esquina de Plaza España con Panaderos

 

La atención a los enfermos se realizaba en el Hospital de Dementes situado en la desaparecida Casa del Cordón de la calle Herradores (hoy Alonso Pesquera); en el Hospital de Esgueva, situado en la calle del mismo nombre, que ocupaba el antiguo palacio del Conde Ansúrez; en el Hospital General de la Resurrección, situado en la plaza de Zorrilla en el solar que ocupa hoy la Casa Mantilla; y en el Hospital Militar situado junto al Campo Grande en el edificio del antiguo convento de los Carmelitas Calzados, mismo solar donde luego se edificó el edificio actual.

 

Hospital de Esgueva, antiguo palacio del Conde Ansúrez

 

Cementerios había dos, el que estaba extramuros de la Puerta de Santa Clara, es decir el actual del Carmen, que se inauguró el 1 de septiembre de 1833, y el Cementerio del Hospital de Esgueva situado al final del Portillo del Prado, donde se enterraban a los enfermos que morían en este hospital, a sus administradores y a aquellos que componían su junta o patronato.

 

Los periódicos de relevancia eran El Norte de Castilla, fundado en 1854, y La Crónica Mercantil, fundado en el año 1862.

 

En aquella época, cuando las familias necesitaba dinero, empeñaban algún bien y cuando podían lo recuperaban, para ello había cuatro Casas de Préstamos que trabajaban con alhajas y ropas en buen uso, estaban en la calle de San Blas, 8; los Moros 3; Librería 15, y plaza de Santa María 16 (hoy de la Universidad). También estaba el Monte de Piedad, situado en las Casas Consistoriales, que trabajaba con alhajas de oro, plata, pedrería y telas, á un interés del seis por ciento al año.

 

Para guardar los ahorros estaba la Caja de Ahorros  ubicada en las Casas Consistoriales, el Banco de Valladolid, fundado en 1857 y situado en la calle Duque de la Victoria o el Depósito de Ahorros y Economías. Sucursales del Banco de Economías, de la Caja de Ahorros de la Beneficiosa, de la Caja General Española de Descuentos y de la Caja de Ahorros del Tesoro de Madrid, entre otras.

 

Calle Duque de la Victoria - Palacio Ortiz de Vega

Sede del Banco de Valladolid, luego del Castellano y en la actualidad del BBVA

 

Al igual que hoy utilizamos el coche y el tren o el autobús para desplazarnos de una localidad a otra, entonces se utilizaban el tren, que llegaba a un apeadero situado en el lugar que hoy está la Estación del Norte, los coches de caballos, propios o en alquiler, los caballos, que también se alquilaban en la calle del Caballo de Troya y en la plaza de la Rinconada a unos 12 reales día, y las diligencias que salían, las de la administración del Norte y Mediodía de la calle María de Molina para Zamora, Toro, Ríoseco y León, y de la calle Santiago nº 49 las que iban a Oviedo y Salamanca.

 

Para acoger a los viajeros, las fondas que había en la ciudad eran la del Norte, junto al Arco de Santiago; en la calle María de Molina la del Siglo y la de la Benita o de Cuevas; en la plazuela de Santa Ana la de París; la de las Vizcaínas en la calle Santiago 33, y la de Perillán en el callejón de los Toros (prolongación de la Acera Recoletos con la actual calle Estación),  con precios que oscilaban entre los 24 y los 40 reales por día. También estaban los Paradores Del Peso en la calle del mismo nombre; el Antiguo de los coches, el Nuevo de los coches y el de los Cepos en la Rinconada, todos con habitaciones para huéspedes y algunos con cuadras para caballos.

 

Se celebraban dos ferias, la del día de San Juan dedicada a la madera y utensilios de labranza, y la de la ciudad, que se celebraba del 20 al 30 de septiembre con corridas de toros y otras atracciones para disfrute de los vallisoletanos y de los forasteros que venía en tren o en coches de caballos.

 

Algunos de los cafés más populares del momento eran El Suizo, Moka, El Español, y El Norte.

 

El Casino estaba desde el 1 de febrero de 1848 en el primer piso de la calle Lencería nº 1, contaba con salón de recreo, sala de lectura, salas para juegos y reuniones, y mesas de billar. Para ser socio le tenían que proponer tres que ya lo fueran y pagar 100 reales de entrada.

 

Uno de los entretenimientos más popular era el billar, había varios lugares donde jugar: en los cafés Suizo, Moka, Español, Italianos, y locales dedicados a ello en las calles Malcocinado (hoy Francisco Zarandona), Cantarranas, Rúa Oscura, Pasión y Jesús.

 

Para pasear y tomar el aire los vallisoletanos acudían al Prado de la Magdalena y a Las Moreras, que había recibido oficialmente este nombre el 10 de abril de 1863, ya que hasta entonces era el paseo del Espolón Nuevo.

 

Desde 1856 ya teníamos nuestro famoso Arco de Ladrillo, situado sobre el ferrocarril a su entrada en la Estación del Norte desde Madrid, aunque no se sabe muy bien con que fin se realizó.

 

La Plaza de Toros, era la actual plaza del Viejo Coso, con capacidad para 10.000 personas. Además de las corridas de toros y novillos se celebraban en ella funciones ecuestres y bailes públicos todos los festivos por la tarde.

 

La Plaza del Viejo Coso cuando era Plaza de Toros

 

Además del Teatro Lope de Vega inaugurado en 1861, el Calderón estaba todavía en construcción y el Teatro de la Comedia estuvo cerrado en esos años, en la calle San Blas estaba La Flor de Mayo, una sociedad dedicada a montar representaciones teatrales y bailes de sociedad y de máscaras; en la de Ruiz Hernández el Recreo Artístico, que también daba representaciones dramáticas y organizaba bailes; y en la calle Redondilla (hoy General Almirante) el Salón de la Ilusión, academia de baile, que organizaba bailes públicos y de sociedad durante todo el año y de máscaras en Carnaval.

 

 

No había ninguna casa de baños, solo las casetas que se montaban en verano, unas a la orilla del Pisuerga y otras en la calle Expósitos en el local donde se jugaba a la pelota en invierno.

 

Como el agua corriente no era lo más corriente en las casas, los vecinos acudían a las fuentes públicas para coger agua, estaban en Fuente Dorada, La Rinconada, la Solanilla, Campo Grande y la actual plaza del Caño Argales, además de estas se abastecían de las que había extramuros y del agua del Pisuerga.

 

La plaza de Fuente Dorada en aquellos años - Foto Gaudin

 

Y además de todos estos datos y muchos más, como es una Guía para el viajero, no podía faltar en ella un repaso de los monumentos más importantes de Valladolid, que siguen existiendo en la actualidad.

 

Fuentes consultadas.

"Guía del Viajero en Valladolid" editada por la imprenta de F.M. Perillán 1863

"Valladolid Recuerdos y Grandezas (1900 a 1902) de Casimiro G. García-Valladolid

"Las Calles de Valladolid" de Juan Agapito Revilla, edición facsímil editada por Grupo Pinciano 1982.

"Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid" - Parte 1ª de Juan José Martín y Jesús Urrea - 1987

"Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid" - Parte 2ª de J.J. Martín y F.J. de la Plaza 1985

 

26-01-2018

 

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Última actualización: jueves, 15 de noviembre de 2018